Oración al Altísimo del Cielo canalizada por Daniel Del Pratto

“Padre Nuestro, Creador que estás en el centro del universo, otórganos tu naturaleza y danos tu carácter.

Haz de nosotros tus hijos por la gracia y glorifica tu nombre a través de nuestro perfeccionamiento eterno.

Danos tu espíritu ajustador y controlador para que vive y resida en nosotros, para que podamos hacer Tu Voluntad en esta esfera, como los Ángeles ejecutan tus órdenes en la luz.

 

Sosténnos hoy en nuestro progreso a lo largo del camino de la verdad, libéranos de la inercia del mal y de toda trasgresión pecaminosa.

Sé paciente con nosotros Señor, como nosotros mostramos misericordia a nuestros semejantes.

Derrama ampliamente el Espíritu de tu misericordia en nuestros corazones de criaturas.

Guíanos con tu propia mano, paso a paso por el incierto laberinto de la vida y cuando llegue nuestro fin, recibe en tu propio seno nuestro espíritu fiel.

Que así sea Padre nuestra voluntad y que se haga Tu voluntad, no nuestros deseos

 

Padre Nuestro, Celestial, Perfecto y Justo, guía y dirige hoy nuestro viaje. Santifica nuestros pasos y nuestra alma, y coordina nuestros pensamientos.

 

Condúcenos siempre por los caminos del progreso eterno. Llénanos de sabiduría hasta la plenitud del poder y dignifícanos en tu energía infinita.

 

Inspíranos con la conciencia divina de la presencia y la guía de las Huestes Seráficas. Guíanos siempre hacia arriba por el sendero de la luz.

 

Justifícanos plenamente en el día del Gran Juicio. Haznos semejantes a ti en gloria eterna y recíbenos a tu servicio perpetuo en el cielo.

 

Pero Padre, tú que permaneces en el Ministerio, revélanos tu Santo carácter. Concédeles a tus hijos de la tierra que vean el camino, la luz y la verdad. Muéstranos el sendero del progreso eterno y danos la voluntad de caminar en él.

 

Establece dentro de nosotros tu soberanía divina y otórganos así el completo dominio del Yo.

 

No dejes que nos desviemos  por los senderos de las tinieblas y de la muerte. Condúcenos perpetuamente cerca de las aguas de la vida.

 

Por favor Padre, escucha estas oraciones de tu hijo humilde, escucha estas oraciones nuestras por tu propio bien, porque complácete en hacernos cada vez más semejantes a ti, y al final por el amor del hijo divino recíbenos en los brazos eternos. Así sea que se haga tu voluntad y no la nuestra.

 

Gracias Padre y Madre, fundidos en un solo ascendiente, quisiéramos ser fieles a tu naturaleza divina; que tu propio Yo viva de nuevo en nosotros, y a través de nosotros, mediante el don y el otorgamiento de tu espíritu divino, reproduciéndote así perfectamente en esta esfera, como te muestras de manera perfecta y majestuosa en tu cielo.

 

Danos día tras día tu dulce misterio de fraternidad y condúcenos en todo momento por el sendero del servicio afectuoso.

 

Sé siempre incansablemente paciente por favor con nosotros, como nosotros también muchas veces mostramos tu paciencia en nuestros hijos. Danos tu sabiduría divina que hace bien todas las cosas y el amor infinito que es bondadoso con todas las criaturas.

 

Otórganos tu paciencia y tu misericordia, para que nuestra caridad envuelva a los débiles de este mundo y cuando termine nuestra misión, haz de ella un honor para tu nombre, un placer para tu buen espíritu y una satisfacción para los que ayudan a nuestra alma.

 

Que el bien eterno de tus hijos mortales no sea el que nosotros anhelamos, afectuoso Padre Nuestro, sino el que tú deseas, orígen nuestro totalmente fiel y centro todopoderoso nuestro.

 

Que el nombre de tu hijo lleno de bondad sea santificado y venerado. Tus generosidades y tus bendiciones han descendido sobre nosotros dándonos fuerza para hacer tu voluntad y ejecutar tus mandatos.

 

Danos en todo momento el sustento del árbol de la vida. Refréscanos día a día con las aguas vivas del rio de la vida.

 

Condúcenos paso a paso fuera de las tinieblas y hacia la luz divina. Renueva nuestra mente Padre mediante las transformaciones del Espíritu interior, y cuando llegue finalmente nuestro fin mortal, recíbenos contigo y envíanos a la eternidad. Corónanos con los diademas celestiales del servicio fructífero Padre.

 

Glorifícanos Padre, al Hijo y a la Santa influencia que así sea en todo el universo sin fin, pero tú que resides en los lugares secretos del universo, que tu nombre sea honrado, tu misericordia venerada y tu juicio respetado. Que el sol de la rectitud brille sobre nosotros a mediodía, mientras hoy te suplicamos que guíes nuestros pasos descarriados en el crepúsculo.

 

Llévanos de la mano por los caminos que tú mismo haz escogido y no nos abandones cuando la senda sea dura y las horas sombrías. No nos olvides como nosotros te olvidamos y te abandonamos tan a menudo, pero sé misericordioso y ámanos como nosotros deseamos amarte.

 

Míranos desde arriba con benevolencia Padre, perdónanos con misericordia, como nosotros perdonamos la injusticia a los que nos afligen y nos perjudican. Que el amor y la devoción y la adoración del hijo majestuoso nos proporcionen la vida eterna.

 

Con tu misericordia y amor sin fin Dios Santo de los universos, nos otorgue la plena medida de tu propio Espíritu. Danos la gracia de someternos a las directrices de este Espíritu del ministerio afectuoso de las reales Huestes Seráficas, y que el Hijo nos guie y nos conduzca hasta el final de esta era.

 

Haznos siempre semejantes a ti Padre. Cuando llegue nuestro fin recíbenos en el brazo de tu paraíso eterno. Que así sea en el nombre del Hijo donador, para la gloria del Padre Supremo. Que así sea ahora y siempre Padre, para que puedas manifestarnos en libertad el compromiso que cada uno tiene que conseguir y seguir para cada uno de nosotros.

 

Haznos entender este camino de bendiciones para que la paz exista en el mundo, ya que los hombres de la tierra que tú haz creado no pueden ver la paz del mundo. Así se producen las guerras, así se produce el caos Padre, porque tu misericordia en ellos no les alcanza para ver la misericordia del hombre que dio origen desde aquel que los ha enviado.

Hoy te agradezco y te suplico. Dame desde el alma lo que mi alma pueda entregarle a ellos que lo merecen, dame tu paz interior para que yo pueda darle paz a cada uno de ellos, porque también la merecen.

 

Sacame todo egoísmo del maligno espíritu para que pueda darles verdades de amor y mensajes de luz para que se sepa plenamente que cuando la luz se ve por primera vez ya no se puede vivir sin ella.

 

Y haciendo Tu Voluntad en los cielos como en la tierra, danos hoy tu misericordia para hacernos libres en plenitud junto a las Huestes Celestiales.

 

Danos la Misión para que podamos verla y crecer en tu nombre, y danos tu Espíritu Divino para que podamos amarnos los unos a los otros, como yo a todos ellos hoy los estoy amando.

 

Gloria a vos Padre, a tu Hijo y al Espíritu Santo, como era en aquel principio, ahora, siempre, por los siglos de siglos. Amén”.

 

 

 

Daniel Del Pratto .-
Canalizada el Sábado 31/08/2013
en Energía Divina, Av. Rivadavia 3570, Buenos Aires, Argentina .-

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